El problema de un estereotipo es que aún no se alcanza a comprender la verdadera función que ha desempeñado en la humanidad desde hace siglos: como todas mis opiniones, ni bueno ni malo: solo me es posible esbozar las que considero unas importantes consideraciones antes de que alguien pueda emitir un juicio más certero.
Para empezar hay que quitarnos las vendas de los ojos, y reconocer que todos seguimos un estereotipo. Todos buscamos una manera más o menos prefabricada a través de la cual expresar nuestra identidad. Considero que las identidades culturales (Propia de cada civilización y que representa la suma de lo colectivo) vienen a ser los primero estereotipos que las personas usaron.
Que después, con la creciente relación que los pueblos han tenido, los estereotipos se fueron ampliando más allá de las diferencias geográficas, y empezaron a estereotiparse otras actividades, tales como la agricultura, (La vida campesina tan aclamado por sencilla en muchos poemas antiguos) o la posición económica (La vida urbana, cuya naturaleza nunca se ha terminado de definir).
No es del todo censurable usar un estereotipo, así como no es censurable usar una plantilla para montar una página web: con la diagramación, diseño y la combinación de colores ya adecuados para alcanzar un aceptable nivel de calidad, podemos ocuparnos de cosas tales como la programación necesaria para que el sitio trascienda a la web 2.0. O el contenido, del cual estos blog son el mejor ejemplo: cualquier profesional en su área puede compartir a otros sus ideas, sin necesidad de haber ampliado sus conocimientos a las esferas de la programación, diseño o diagramación web.
Ese es la importancia de un estereotipo: que nos brinda un recipiente donde podemos depositar nuestras necesidades, para solventarlas en base a un esquema más o menos perfeccionado por otros; y, después de satisfacer esas necesidades, poder trascender más allá del estereotipo hasta alcanzar… lo que se quiera alcanzar.
Vamos a la parte fea de mi pequeña historia. Hoy en día existen estereotipos menos elaborados y más superficiales, que representan los esfuerzos de algunos por promover una falsa globalización: lo que evitaba en gran medida que los estereotipos hayan sido perjudiciales hasta ahora, es que eran miles, y en todos ellos primaba los principios humanistas más fundamentales. Hoy en día aparecen emos, reguetoneros, fresas (las famosas tribus urbanas de las que tanto se burlan en la Frikipedia) y en ningún momento representan un estereoripo viable: muchos de ellos dejarán de serlos en unos cuantos años: cuando el sistema que los creó los reclame para hacerlos parte de la fuerza laboral, deberán dejar esas tontos esquemas de niños tontos para adoptar uno vacío y sin sentido de trascendencia.
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viernes, 20 de noviembre de 2009
Pensando en los abogados de Marruecos
Un apunte de
VTacius
No soy globafóbico: de hecho considero más o menos plausible la loca idea de una cultura generalizada, aunque difiere abismalmente en los términos bajo los que esta debe formarse.
Para empezar, la globalización cultural que los medios influyentes tanto pregonan, esta supeditada a los oscuros (Mi elección de adjetivos es mala: trabajo en ello) intereses económicos de unos cuantos que pretenden, que al haber una cultura generalizada, sus esfuerzos publicitarios requerirán menos estudios de mercado, pues el mercado tendrá las características que ellos desean.
Sería de más soñado que pudieran implantar una cultura universal que estuviera basada en los más altos principios, donde la dignidad humana… Pero es vano el sueño: recordemos que son los mismos que han manifestado su arte a través de Nickelodeon o Daddy Yankke, así que no me esperaría nada bueno de ellos.
No hay que ser un genio para reconocer que nos encaminamos cada vez más a una cultura general que abarcará todas las geografías posibles: y que dentro de algunas centurias, las barreras que ahora nos separan (etnocentrismo, nacionalismos) van a borrarse irremediablemente.
Ante lo inevitable, repito que lo importante en plantearse en que términos vamos a adoptar un consenso universal: no se trata de imponer una cultura sobre otra, no se trata de imponer costumbres artificiales y estereotipos vanos y superficiales. En un comentario anterior dije que lo hermoso de este mundo era su infinita diversidad; globalización y diversidad no tienen porque ser conceptos divergentes: son en realidad, el objetivo y el esquema de un mismo proceso.
Por partes. Es de todos conocidos los ensayos que circulan en Internet sobre las comparativas entre Borges y Lovecraft. En mi opinión es un claro ejemplo de cómo globalizar la diversidad es el mejor esquema bajo el cual las ideas pueden crearse o renovarse: de que si el providenciano influyó en el Argentinean, o si este solo admiraba a aquel, o está claro; lo cierto es que más allá de eso sus obras presentan ciertas similitudes (Hoy en día se hay juicios de plagios por menos que eso). Estas similitudes demuestran que a pesar de las distancias geográficas y de época, la esencia de nuestra naturaleza parece encontrar los mismos caminos para expresarse, aunque en diferentes formas.
Esto también puede rememorar los ocultistas estudios sobre conocimiento telepático, y se que su sola insinuación me hacen ver como un loco descabellado (prácticamente un honor), o peor aún, como un niño que aún no madura, lo que me causaría gran pesar. Sin embargo no me estoy refiriendo al conocimiento, sino a la esencia del conocimiento y de cómo este es universal: que aunque ahora en día parezca la humanidad parezca una correlación de islas, tenemos que empezarla a ver como un todo que por ahora esta fragmentado.
Pero que con Internet esta buscando la manera de volver a integrarse.
Para empezar, la globalización cultural que los medios influyentes tanto pregonan, esta supeditada a los oscuros (Mi elección de adjetivos es mala: trabajo en ello) intereses económicos de unos cuantos que pretenden, que al haber una cultura generalizada, sus esfuerzos publicitarios requerirán menos estudios de mercado, pues el mercado tendrá las características que ellos desean.
Sería de más soñado que pudieran implantar una cultura universal que estuviera basada en los más altos principios, donde la dignidad humana… Pero es vano el sueño: recordemos que son los mismos que han manifestado su arte a través de Nickelodeon o Daddy Yankke, así que no me esperaría nada bueno de ellos.
No hay que ser un genio para reconocer que nos encaminamos cada vez más a una cultura general que abarcará todas las geografías posibles: y que dentro de algunas centurias, las barreras que ahora nos separan (etnocentrismo, nacionalismos) van a borrarse irremediablemente.
Ante lo inevitable, repito que lo importante en plantearse en que términos vamos a adoptar un consenso universal: no se trata de imponer una cultura sobre otra, no se trata de imponer costumbres artificiales y estereotipos vanos y superficiales. En un comentario anterior dije que lo hermoso de este mundo era su infinita diversidad; globalización y diversidad no tienen porque ser conceptos divergentes: son en realidad, el objetivo y el esquema de un mismo proceso.
Por partes. Es de todos conocidos los ensayos que circulan en Internet sobre las comparativas entre Borges y Lovecraft. En mi opinión es un claro ejemplo de cómo globalizar la diversidad es el mejor esquema bajo el cual las ideas pueden crearse o renovarse: de que si el providenciano influyó en el Argentinean, o si este solo admiraba a aquel, o está claro; lo cierto es que más allá de eso sus obras presentan ciertas similitudes (Hoy en día se hay juicios de plagios por menos que eso). Estas similitudes demuestran que a pesar de las distancias geográficas y de época, la esencia de nuestra naturaleza parece encontrar los mismos caminos para expresarse, aunque en diferentes formas.
Esto también puede rememorar los ocultistas estudios sobre conocimiento telepático, y se que su sola insinuación me hacen ver como un loco descabellado (prácticamente un honor), o peor aún, como un niño que aún no madura, lo que me causaría gran pesar. Sin embargo no me estoy refiriendo al conocimiento, sino a la esencia del conocimiento y de cómo este es universal: que aunque ahora en día parezca la humanidad parezca una correlación de islas, tenemos que empezarla a ver como un todo que por ahora esta fragmentado.
Pero que con Internet esta buscando la manera de volver a integrarse.
Criticando a los vendedores de electrodomésticos de Las Bahamas
Un apunte de
VTacius
El etnocentrismo en la mayor limitación que le encuentro a la integración pacifica de toda la raza humana: no hay mayor error que juzgar a otros desde nuestra posición tomando a esta como la absoluta creación de una verdad indiscutible (Dogmáticamente…)
Es como si un vegetariano evaluara platillos elaborados a base de carne; o como si un diabético fuera el juez de un concurso de repostería: Obviamente la única forma que tiene para evaluar objetivamente estos trabajo es desde otra perspectiva: presentación, creatividad… todo aquello que pudiera entenderse como la abstracción propia de toda obra humana.
Dicho de esta manera es posible calificar la elegancia o la creatividad de los dibujos de un niño de cinco años; los esquemas de un ingeniero industrial o los diagramas preliminares de un diseñador web.
Porque en esencia, toda creación humana obedece a las mismas necesidades –que por otro lado aún no descubro- que se han visto solventadas a través de lo interpretación que hacemos de nuestro ambiente: creo que es la forma más básica de explicar la diversidad cultural, a la vez que la asombrosa correlación de varios elementos.
La religión por ejemplo: todas las culturas empiezan por una religión aunque ninguna (Salvo las contadas excepciones) se haya puesto de acuerdo para crear un sistema de tal naturaleza (Primordialmente, una filosofía primitiva).
Y sin embargo, las diferencias que hallamos en ellas solo obedecen a las diferencias que los ambientes de las distintas culturas les presentaban: que si en un lugar el dios principal usara fuego o relámpagos, dependía de cuenta importancia se le hubiera concedido a lo uno o a los otro en el diario vivir.
Mi mayor critica es para todo aquel que obvia la esencia, y se pone a criticar las vanas superficialidades del asunto. (Como lo único que me suelen decir sobre Amparo – de Amparanoia-: que no es tan fea pero que se hayan mejores bailarinas en un concierto de Reguetón, que dicho sea de paso debe escribirse así de acuerdo a las reglas españolas, y no es por venir a mostrar ínfulas de erudito…). Así el género humano nunca va escapar de la eterna incomprensión a la que confinamos a aquellos que son diferentes a los demás.
Sin embargo, no es necesario cuán importante es la integración de todo en todo, por sobre los regionalismos: cuando me vienen estas ideas a la mente, solo recuerdo muchas de las palabras de Borges, y en general su obra y vida que trataba de trascender más allá de sus argentinidad.
Y es obvio que sus raíces nunca le abandonaran: como siempre, son la parte más influyente en la obra de cualquiera (Y sea la obra que sea): Me atrevo a decir, con el peligro que resulta de hablar de alguien tan erudito, que buscaba su universalidad desde una visión argentina.
Soyapango, 12 de octubre de 1492
Es como si un vegetariano evaluara platillos elaborados a base de carne; o como si un diabético fuera el juez de un concurso de repostería: Obviamente la única forma que tiene para evaluar objetivamente estos trabajo es desde otra perspectiva: presentación, creatividad… todo aquello que pudiera entenderse como la abstracción propia de toda obra humana.
Dicho de esta manera es posible calificar la elegancia o la creatividad de los dibujos de un niño de cinco años; los esquemas de un ingeniero industrial o los diagramas preliminares de un diseñador web.
Porque en esencia, toda creación humana obedece a las mismas necesidades –que por otro lado aún no descubro- que se han visto solventadas a través de lo interpretación que hacemos de nuestro ambiente: creo que es la forma más básica de explicar la diversidad cultural, a la vez que la asombrosa correlación de varios elementos.
La religión por ejemplo: todas las culturas empiezan por una religión aunque ninguna (Salvo las contadas excepciones) se haya puesto de acuerdo para crear un sistema de tal naturaleza (Primordialmente, una filosofía primitiva).
Y sin embargo, las diferencias que hallamos en ellas solo obedecen a las diferencias que los ambientes de las distintas culturas les presentaban: que si en un lugar el dios principal usara fuego o relámpagos, dependía de cuenta importancia se le hubiera concedido a lo uno o a los otro en el diario vivir.
Mi mayor critica es para todo aquel que obvia la esencia, y se pone a criticar las vanas superficialidades del asunto. (Como lo único que me suelen decir sobre Amparo – de Amparanoia-: que no es tan fea pero que se hayan mejores bailarinas en un concierto de Reguetón, que dicho sea de paso debe escribirse así de acuerdo a las reglas españolas, y no es por venir a mostrar ínfulas de erudito…). Así el género humano nunca va escapar de la eterna incomprensión a la que confinamos a aquellos que son diferentes a los demás.
Sin embargo, no es necesario cuán importante es la integración de todo en todo, por sobre los regionalismos: cuando me vienen estas ideas a la mente, solo recuerdo muchas de las palabras de Borges, y en general su obra y vida que trataba de trascender más allá de sus argentinidad.
Y es obvio que sus raíces nunca le abandonaran: como siempre, son la parte más influyente en la obra de cualquiera (Y sea la obra que sea): Me atrevo a decir, con el peligro que resulta de hablar de alguien tan erudito, que buscaba su universalidad desde una visión argentina.
Soyapango, 12 de octubre de 1492
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