No entendí nada de lo que el noticiero decía sobre la ¿reforma educativa? que el ministro de Educación de mi país, una persona notable en el manejo de armas, pretende implantar.
He de decir que se me hace necesario buscar el documento; pero, siguiendo la premisa de que el horror toma muchas formas, no quiero confrontar aún la esencia que los noticieros insinúan con esas escuetas citas.
Acabó de terminar mi bachillerato, muchos pensarán que a estas alturas de mi vida soy el menos indicado para hablar de educación en El Salvador, porque puedo guardar cierto recelo por las estructuras que pudieron darme gloria o perdición esto años. Recordar que la escuela es, con un carácter aún más acentuado que el hogar, el primer “sistema” al que un adolescente se enfrenta: el primer enemigo sistemático contra el que nuestra inmadura mente opone resistencia… En fin, debo aceptar que si estoy un poco molesto porque todavía me siento “enojado” con el sistema educativo salvadoreño.
Para empezar, puedo afirmar que lo que he escrito en estos pocos post, supera por mucho a lo que de mi propia inspiración he escrito en las tareas de todos estos años.
El sistema educativo de mi país inhibe por completo la imaginación de sus estudiantes, aquí no importa en realidad si has aprendido o no, solo importa que seas capaz de copiar bien, y no voy a continuar con una pintoresca relación de penas y glorias; lo que quiero es apuntar la gran dolencia de este sistema que es por ahora incapaz de formar al salvadoreño del futuro: siguen enseñando con vagas generalizaciones, usando temas arcaicos y no se esta prestando atención a la especialización.
Por ejemplo, nunca en mi vida me he visto obligado a mandarle una carta a alguien; cuando la edad me propicio comunicarme con personas en el extranjero, pude hacerlo por Internet, lo que de paso me fue abriendo puertas a otros mundos (muy distintos a mis escenas oníricas) Obvio que en aquella época los ciber café costaban una fortuna, pero me di cuenta de lo valioso que era, cuando me libré de las bibliotecas (A las que ir puede costarme la vida) bajando libros y material didáctico por Internet.
Se esta volviendo biográfico, lo sé. Y entiendo que mi historia no puede generalizarse: si embargo era mi preámbulo para que entendieras lo que sentí cuando a mis 17 años, mi profesor de Lenguaje y literatura tardó 4 horas clases impartiendo teoría sobre como elaborar una carta.
Lo que el sistema educativo de El Salvador necesita, es ante todo, una mayor cuota de presupuesto, aunque sea trillado pedirla: es la única manera de disminuir la brecha digital que nos va a cerrar pronto las puertas a las oportunidades que este siglo plantea.
Por otro lado, lo que necesita en replantear sus objetivos, eso significa que debe cambiar el esquema que usa a favor de uno que promueva un nuevo perfil del ciudadano salvadoreño.
Conste que no me refiero a un nuevo perfil ideológico copiado del sistema cubano, del que, aunque le desconozca a profundidad, entiendo que no debe promover una ideología más sana que la occidental basada en las teorías del nefasto Weber; ya que por lo menos en nuestras sociedades se puede aspirar mejores niveles de vida (Mañana hablaré de moral) y por tanto la existencia tiene más justificación que el trabajo.
El perfil del nuevo salvadoreño, próximo a imbuirse irremediablemente en la dinámica de la era de la información, debe suponer un humano más abierto a cambios, con nuevas perspectivas en la vida, desatado de ataduras culturales (Tal es la abominación del perreo) y sobre todo, una mente capaz trabajar en las nuevas formas que se están planteando a través de estos años. Más imaginación y menos esquemas: el prototipo del hombre trabajador (tal como he dicho antes) esta quedando desfasado para sociedades pequeñas como las nuestras, que quieren quitarse las etiquetas de “tercermundistas”
Espero haber aportado más que simples anécdotas. Y espero que el terror que se supone encierra ese dichoso plan no sean más amarillismo
viernes, 27 de noviembre de 2009
Una pequeña platica
Un apunte de
VTacius
Te aplaudiría Funes, pero en realidad no entiendo lo que estás haciendo. Muy pocas veces apareces en los medios, (Ahora por lo menos lo haces) y solo cuando de veras necesitas defenderte del ataque de tus detractores… Nunca nos cuentas ni chiste al menos, para saber que aún conservas el sentido del humor que es inherente a toda persona que aún conserva su sano juicio. Porque los locos no se ríen: viven para hacernos reír, y ya hubo varios presidentes de este tipo en administraciones pasadas.
Recuerdo vagamente que dijiste en tu discurso inaugural que no tenías el derecho de equivocarte… No, espera: hablaste en plural, y ahora no entiendo si te referías al partido que te acompaña-acecha, y que cada vez parece querer confrontarte más; o solo obedecía a esa manía que tienen algunos de referirse a si mismo en plural: ¡Aquí estamos, para servirle! ¡Por aquí, disfrutando la fresca! Lo que me sorprendería mucho tomando en cuenta tu vasta experiencia como reportero.
Sin embargo eres el presidente, y, aunque comprendemos que muchos de tus errores pueden deberse a la ineficiencia de tus asesores técnicos, eres tú la figura central en esta obra.
Sigo con la misma necedad: ¿Qué haces? No te veo teniendo un plan verdadero, solo veo como estas regalando dinero a diestra y siniestra en forma de útiles y uniforme, incentivos, subsidios y un peligros etcétera.
Me dirás que el pueblo tiene hambre; yo te diré que estoy consiente que una parte del pueblo tiene hambre, pero si sigues con tu obsesión de implantar un Estado de Bienestar a golpe de préstamos, ahora si será el pueblo entero quién tenga hambre.
La situación económica (O como podrías entender mejor: El momento histórico) que impera en el país no es el apropiada para que sigas asistiendo "las clases débiles" con caridad, cuando hay una vasta clase media que por alguna razón no termina de ser productiva
Y sale tu vicepresidente, un hombre notable en el manejo de armas, a decir que la infraestructura escolar no da abasto y que por eso va a cambiar el esquema ideológico que se les imparte en las escuelas.
Claro, si los niños cantan el Himno de la Unidad en lugar del estribillo de Aberle, el espíritu de Lenin les ampliará la escuela. Por favor. Son todos un chiste del que pocos podemos reírnos
Recuerdo vagamente que dijiste en tu discurso inaugural que no tenías el derecho de equivocarte… No, espera: hablaste en plural, y ahora no entiendo si te referías al partido que te acompaña-acecha, y que cada vez parece querer confrontarte más; o solo obedecía a esa manía que tienen algunos de referirse a si mismo en plural: ¡Aquí estamos, para servirle! ¡Por aquí, disfrutando la fresca! Lo que me sorprendería mucho tomando en cuenta tu vasta experiencia como reportero.
Sin embargo eres el presidente, y, aunque comprendemos que muchos de tus errores pueden deberse a la ineficiencia de tus asesores técnicos, eres tú la figura central en esta obra.
Sigo con la misma necedad: ¿Qué haces? No te veo teniendo un plan verdadero, solo veo como estas regalando dinero a diestra y siniestra en forma de útiles y uniforme, incentivos, subsidios y un peligros etcétera.
Me dirás que el pueblo tiene hambre; yo te diré que estoy consiente que una parte del pueblo tiene hambre, pero si sigues con tu obsesión de implantar un Estado de Bienestar a golpe de préstamos, ahora si será el pueblo entero quién tenga hambre.
La situación económica (O como podrías entender mejor: El momento histórico) que impera en el país no es el apropiada para que sigas asistiendo "las clases débiles" con caridad, cuando hay una vasta clase media que por alguna razón no termina de ser productiva
Y sale tu vicepresidente, un hombre notable en el manejo de armas, a decir que la infraestructura escolar no da abasto y que por eso va a cambiar el esquema ideológico que se les imparte en las escuelas.
Claro, si los niños cantan el Himno de la Unidad en lugar del estribillo de Aberle, el espíritu de Lenin les ampliará la escuela. Por favor. Son todos un chiste del que pocos podemos reírnos
Dicrepando con el pasado
Un apunte de
VTacius
Encontré de casualidad la vaga referencia a ciertos comentarios, que me obligan a considerarlos, puesto que no trascendieron en el debate que debieron hacerlo.
Fue el domingo 13 de septiembre, cuando el arzobispo de la San Salvador, Monseñor José Luis Escobar, exhortó a los partidos de oposición, (Que en El Salvador son constituidos por la derecha) a que se opusieran a la aprobación del presupuesto de la nación y de los prestamos necesarios (Según Swift, hasta los caballos tomaban por estúpido que un gobierno gastara más de lo que tenía en realidad). Esto se haría como presión para que fueran ratificadas las reformas a los artículos 32, 33 y 34 de la Constitución salvadoreña, de forma tal que quedarían prohibidos los matrimonios entre personas del mismo sexo.
Antes de nada, es preciso aclarar que en El Salvador, la homosexualidad no es especialmente alta, estadísticamente hablando
Recuerdo que ya esto fue un tema de polémica artificial: las últimas sesiones de la anterior asamblea legislativa obviaron la ratificación de leyes más importantes, y se abrió un intenso debate sobre quien no debe o no casarse.
La comunidad de homosexuales en el país, bastante escasa, reaccionó casi por arco reflejo cuando se vieron en el ojo del huracán, y no más de 30 personas hicieron algún tipo de manifestación al respecto. Entiendo que la comunidad en cuestión es bastante más grande que eso, pero lo que quedo claro es que ellos no están muy interesados en casarse, como los diputados quisieron hacer creer: de allí que solo fuera una polémica artificial.
Todas estas noticias apenas resonaban en los medios, vistas talvez como un eco de lo que a nivel internacional pasaba en esos momentos.
Puede parecer otro de mis temas meramente salvadoreño, pero más de alguno podrá encontrar en el la generalización de un tema, que es tan polémico en su generalización como cuando se estudia por partes; la humanidad parece haber dado grandes saltos y superado grandes barreras, pero la realidad cotidiana demuestra que aún nos llenamos de estúpidos prejuicios ante personas que son diferentes a nosotros.
He hablado de que nuestras diferencias es lo que hacen del genero humano un ente excepcional; este podría ser un axioma, muchos aún se atreven a atacar a ciertos grupos, y a satanizarlos hasta niveles sumamente ridículos; revisen arriba: el obispo pretendía que un atraso en el presupuesto de la nación, con todo lo que esto supone, estaba justificado si con eso se podía castigar a los homosexuales.
Entiendo que el la aprobación del presupuesto pueda atrasarse si algún sector cree que su tajada no es la suficiente para alcanzar los objetivos, pero secuestrar la estabilidad económica y social de un país entero por castigar un problema que no tenemos me parecen dogmas reaccionario que buscan la confrontación de una sociedad contra si misma.
Tantas tribus urbanas que pregonan abiertamente conductas homosexuales, emos por ejemplo, me hacen cuestionar quien será la mayoría dentro de algunos años… acepto que esta vez si sueno descabellado, pero solo hay que pensarlo un poco… mis hijos talvez no puedan casarse siendo heterosexuales, ya que sus derechos de minoría pueden haber sido pisoteados por el gobierno de una nueva mayoría, que es tan inflexible como lo fueron con ella. Estúpida venganza también, pero este es el realismo en la pesadilla.
Si tuviéramos que rechazar a todo homosexual por el simple hecho de serlo (No voy a ahondar en la naturaleza humana), sería alarmante saber cuantos científicos, artistas, y personas importantes al genero humano deberían ser borrados de los anales de la historia.
Fue el domingo 13 de septiembre, cuando el arzobispo de la San Salvador, Monseñor José Luis Escobar, exhortó a los partidos de oposición, (Que en El Salvador son constituidos por la derecha) a que se opusieran a la aprobación del presupuesto de la nación y de los prestamos necesarios (Según Swift, hasta los caballos tomaban por estúpido que un gobierno gastara más de lo que tenía en realidad). Esto se haría como presión para que fueran ratificadas las reformas a los artículos 32, 33 y 34 de la Constitución salvadoreña, de forma tal que quedarían prohibidos los matrimonios entre personas del mismo sexo.
Antes de nada, es preciso aclarar que en El Salvador, la homosexualidad no es especialmente alta, estadísticamente hablando
Recuerdo que ya esto fue un tema de polémica artificial: las últimas sesiones de la anterior asamblea legislativa obviaron la ratificación de leyes más importantes, y se abrió un intenso debate sobre quien no debe o no casarse.
La comunidad de homosexuales en el país, bastante escasa, reaccionó casi por arco reflejo cuando se vieron en el ojo del huracán, y no más de 30 personas hicieron algún tipo de manifestación al respecto. Entiendo que la comunidad en cuestión es bastante más grande que eso, pero lo que quedo claro es que ellos no están muy interesados en casarse, como los diputados quisieron hacer creer: de allí que solo fuera una polémica artificial.
Todas estas noticias apenas resonaban en los medios, vistas talvez como un eco de lo que a nivel internacional pasaba en esos momentos.
Puede parecer otro de mis temas meramente salvadoreño, pero más de alguno podrá encontrar en el la generalización de un tema, que es tan polémico en su generalización como cuando se estudia por partes; la humanidad parece haber dado grandes saltos y superado grandes barreras, pero la realidad cotidiana demuestra que aún nos llenamos de estúpidos prejuicios ante personas que son diferentes a nosotros.
He hablado de que nuestras diferencias es lo que hacen del genero humano un ente excepcional; este podría ser un axioma, muchos aún se atreven a atacar a ciertos grupos, y a satanizarlos hasta niveles sumamente ridículos; revisen arriba: el obispo pretendía que un atraso en el presupuesto de la nación, con todo lo que esto supone, estaba justificado si con eso se podía castigar a los homosexuales.
Entiendo que el la aprobación del presupuesto pueda atrasarse si algún sector cree que su tajada no es la suficiente para alcanzar los objetivos, pero secuestrar la estabilidad económica y social de un país entero por castigar un problema que no tenemos me parecen dogmas reaccionario que buscan la confrontación de una sociedad contra si misma.
Tantas tribus urbanas que pregonan abiertamente conductas homosexuales, emos por ejemplo, me hacen cuestionar quien será la mayoría dentro de algunos años… acepto que esta vez si sueno descabellado, pero solo hay que pensarlo un poco… mis hijos talvez no puedan casarse siendo heterosexuales, ya que sus derechos de minoría pueden haber sido pisoteados por el gobierno de una nueva mayoría, que es tan inflexible como lo fueron con ella. Estúpida venganza también, pero este es el realismo en la pesadilla.
Si tuviéramos que rechazar a todo homosexual por el simple hecho de serlo (No voy a ahondar en la naturaleza humana), sería alarmante saber cuantos científicos, artistas, y personas importantes al genero humano deberían ser borrados de los anales de la historia.
jueves, 26 de noviembre de 2009
Un poco de realismo real
Un apunte de
VTacius
Algunos hablan de que la medida gubernamental de sacar el ejército a las calles, ha tenido el sarcástico efecto de aumentar la ola de homicidios en la que mi país se halla envuelto. Se estima un repunte de la criminalidad en general, y creo que algunos de los productores de esta puesta en escena se están echando para atrás, o insinuando oposición a lo que tanto pregonaban, tal como José María Tojeira,, rector de la UCA, cuyos comentarios pueden buscar aquí.
Hice una pequeña crónica al respecto, sólo porque tenía un rato libre y porque me ha parecido que incluso la experiencia no fue del todo mala
El soldado me vio con cara de pocos amigos: no hallé diferencia entre su amenazador gesto y el de el ratero que, a punto de corvo, me robó el año pasado.
Parecía querer aniquilarme con sus ojos y encerraba en ellos un odio que no merecía: yo que vago solo por la vida (Ni siquiera consuetudinariamente), sin amenazar la integridad de nadie, sin atentar contra el Estado de derecho ni cosa parecida; yo, que lo único peligroso que tengo son mis descabelladas ideas.
Me llamó como quien llama a un perro. Ordenó que alzara mis manos a la cabeza y que entrelazara mis dedos, que en mi vida he usado para otra cosa que para escribir (Y trabajar de vez en cuando). Empezó a tocarme afanosamente, como si olvidara a ratos que ya había revisado tal parte de mi cuerpo; como si pretendiera que en alguna de las siete veces que me tocó fuera a aparecer un arma o algo así.
Violentando mi privacidad, me levanto la camisa, como si desnudarme a media calle en busca de tatuajes fuera a erradicar mi supuesto crimen de raíz. Me reviso la gorra, no se si para comprobar si era de una marca reconocida, o, tal como después confirmó, la había comprado en las aceras capitalinas. Vio mi morral, en el que solo llevaba la libreta donde anoto mis ideas, una boleta de notas (cuyo único delito es que fueran tan malas), y esculcó entre unas cuantas monedas, para comprobar si provenía de dinero lavado del narcotráfico o algo así.
Llegó su amigo, otro uniformado a felicitarle por su trabajo, que ya era hora, que tenía que aprender a hacerlo, que era bueno que se le quitara el miedo… Mi oído fue tan agudo para oír eso y otras burlas que le hacían a mi cateador.
Le dijeron que abriera más mis piernas, para poder derribarme en caso de resistencia; cosa que sería bastante útil tomando en cuenta que era menor que yo, y el ejercicio del cuartel parecía no haberle fortalecido mucho. Volvió su compañero, porque a todo esto no me había pedido los documentos de rigor: era el más experto, talvez un perito en interrogatorios, ya que práctico todas las técnicas de intimidación que, cosa rara, he visto tantas veces en las películas.
DUI en mano, empezó a interrogarme sobre donde vivo, cuánto años tenía y preguntas tan trascendentales como cual era mi propósito en la vida… me pregunto porque guardo dos pañuelos en lugar de uno; a lo que respondí que eran resquicios de alguna manía de mi pasado (Que no es necesario contar ahora).
El quiso jugar con mi mente preguntándome que era una manía, con un gesto que delataba cierta recelo a mis palabras, y es que claro, después de genocidio, andar más de un pañuelo en delito grave en las republicas occidentales, sobre todo si ese pañuelo es de un estilo tan refinado para un muchacho como yo, ya que es blanco y pequeño; no de esas pañoletas que parecen sacadas de películas de piratas y que bien podrían servir para ocultar el rostro y robar un banco.
Lo mío le parecía más sospechoso; talvez por eso no dudo en registrarme debajo de mi lengua, ya que como es sabido, los más sucios criminales -en un país tan pobre como el mío- guarda su mejor arsenal debajo de la lengua, y conmigo era necesario salir de la duda.
Al fin pude verlo bien. Como un niño que esta aprendiendo algo nuevo; así se expresaba sus mirada tras el su largo ejercicio: me recordaba la inseguridad de quién, en un laboratorio de ciencias, observa una sustancia que puede explotar.
Los veinte minutos más insalobres de mi vida habían llegado a su final. En ningún momento temí que me hicieran desaparecer, ni siquiera que me golpearan; y creo que mi grave estoicismo le asustaba bastante al pequeño y humilde guardia, que después de todo, solo estaba protegiendo a los honrados ciudadanos de… mí.
No dije nada al irme: sus amigos le recriminaban que yo pareciere enojado, que porque tardo tanto, y aquel que secundara sus trabajo le estaba dando consejos útiles para la próxima vez.
Solo espero que cuando vea a un pandillero con tatuajes en la cara, dos nueve milímetros y veinte compañeros más, se muestre más seguro que conmigo.
Después de la tormenta...
Un apunte de
VTacius
Jorge Meléndez, de Protección Civil en la Republica de El Salvador, denuncio hace unos días que muchas personas, de comunidades marginales, se han estado aprovechando de la tragedia que de la que hable hace poco: y sin mayor escrúpulo, está aprovechándose de la ayuda internacional que tanto los salvadoreños y países amigos (Aunque habrá que examinar la intención de algunos) han brindado a los damnificados.
Este es solo un pequeño preámbulo del escenario actual que estamos viviendo, a raíz de las lluvias –que algunos medios catalogaron como simple depresión, para otros fue onda tropical… en fin , lo que les convino más a sus amarillismo-.
Han pasado algunas cosas importantes: por un lado se esta pensando seriamente en reubicar varios asentamientos humanos, y el gobierno (Cosa rara) ha prometido ayuda (Siempre lo hacen…). Se han evaluado los daños y se habla de pérdidas en infraestructura de caminos y puentes que nos hacen retroceder algunos años.
Soy consiente de la situación, al menos por las noticias que los noticieros transmiten, y que al la semana pasada eran prácticamente todo el contenido que mostraban. Sin embargo espero que esto no se convierta en una excusa constante de la administración Funes, y como ya he dicho, decida implementar un plan de contingencia que sirva para afrontar los estragos de la tragedia desde antes que estos ocurran.
Volvamos un poco al asunto de los damnificados, del cual, dado mi condición humana, me es difícil desprenderme. Tragedia humana. No describiré más.
El asunto ahora es de los inescrupulosos (Término que en mi país se usa para descalificar a todo aquel que haga algo malo, a consecuencia del limitado vocabulario de los “periodistas”).
Son, en general, gente bastante pobre, que se están haciéndose pasar por damnificados para recibir ayuda. El titular de protección civil menciona una Comunidad Victoria 2000, ubicada en carretera a la Costa del Sol (Una de las principales playas acá) que no quieren volver a sus casas pese a que la inundación que sufrían ya fue solventada: ni siquiera quieren albergue porque no quieren que nadie más tenga el control de los donativos que les llegan.
Acepto: gente pobre que necesitaba ayuda aún antes de la tragedia. Dirán que los donativos son cuantiosos y que es posible sacar partido de la situación.
Tengo algunas cosas que objetar: aunque la ayuda sea cuantiosa, lo cierto es que no esta alcanzando para muchas victimas verdaderas, muchas están viviendo una verdadera crisis alimentaría en estos momentos, según me relata un amigo que hace poco participo, con la empresa en la que trabaja, de una campaña humanitaria para con las victimas en el municipio de San Martín, que a rasgos generales, pertenece a San Salvador, la capital.
Increíble. La ayuda que les había llegado es poca, y para colmo, algunos partidistas estúpidos (Se que no les es difícil adivinar que eran de la izquierda salvadoreña) estaban racionando las donaciones a favor de los miembros de su partido, cuya situación, a ver de mi amigo cuyo imparcialidad estimo, no era tanto la de un damnificado.
Y no hablar del turismo que se ha hecho en torno a la tragedia: decenas de personas se ha estado avocando a las zonas afectadas, solo para satisfacer el morbo de conocer de primera mano la situación. Ni siquiera llevan ayuda entre sus manos.
Parece truculento de mi parte estarle sacando los trapitos al sol, como decimos acá, a todo el mundo: sin embargo es necesario que alguien trate de ver las cosas desde un punto de vista más objetivo; porque si no, cualquiera hace lo que quiere y se escuda bajo la noción de “gestos humanitarios”,”tragedia humana”, que no entiendo como les permite vivir consigo mismos. La maldad puede tomar muchas formas.
San Salvador, 31 de octubre de 1998
Este es solo un pequeño preámbulo del escenario actual que estamos viviendo, a raíz de las lluvias –que algunos medios catalogaron como simple depresión, para otros fue onda tropical… en fin , lo que les convino más a sus amarillismo-.
Han pasado algunas cosas importantes: por un lado se esta pensando seriamente en reubicar varios asentamientos humanos, y el gobierno (Cosa rara) ha prometido ayuda (Siempre lo hacen…). Se han evaluado los daños y se habla de pérdidas en infraestructura de caminos y puentes que nos hacen retroceder algunos años.
Soy consiente de la situación, al menos por las noticias que los noticieros transmiten, y que al la semana pasada eran prácticamente todo el contenido que mostraban. Sin embargo espero que esto no se convierta en una excusa constante de la administración Funes, y como ya he dicho, decida implementar un plan de contingencia que sirva para afrontar los estragos de la tragedia desde antes que estos ocurran.
Volvamos un poco al asunto de los damnificados, del cual, dado mi condición humana, me es difícil desprenderme. Tragedia humana. No describiré más.
El asunto ahora es de los inescrupulosos (Término que en mi país se usa para descalificar a todo aquel que haga algo malo, a consecuencia del limitado vocabulario de los “periodistas”).
Son, en general, gente bastante pobre, que se están haciéndose pasar por damnificados para recibir ayuda. El titular de protección civil menciona una Comunidad Victoria 2000, ubicada en carretera a la Costa del Sol (Una de las principales playas acá) que no quieren volver a sus casas pese a que la inundación que sufrían ya fue solventada: ni siquiera quieren albergue porque no quieren que nadie más tenga el control de los donativos que les llegan.
Acepto: gente pobre que necesitaba ayuda aún antes de la tragedia. Dirán que los donativos son cuantiosos y que es posible sacar partido de la situación.
Tengo algunas cosas que objetar: aunque la ayuda sea cuantiosa, lo cierto es que no esta alcanzando para muchas victimas verdaderas, muchas están viviendo una verdadera crisis alimentaría en estos momentos, según me relata un amigo que hace poco participo, con la empresa en la que trabaja, de una campaña humanitaria para con las victimas en el municipio de San Martín, que a rasgos generales, pertenece a San Salvador, la capital.
Increíble. La ayuda que les había llegado es poca, y para colmo, algunos partidistas estúpidos (Se que no les es difícil adivinar que eran de la izquierda salvadoreña) estaban racionando las donaciones a favor de los miembros de su partido, cuya situación, a ver de mi amigo cuyo imparcialidad estimo, no era tanto la de un damnificado.
Y no hablar del turismo que se ha hecho en torno a la tragedia: decenas de personas se ha estado avocando a las zonas afectadas, solo para satisfacer el morbo de conocer de primera mano la situación. Ni siquiera llevan ayuda entre sus manos.
Parece truculento de mi parte estarle sacando los trapitos al sol, como decimos acá, a todo el mundo: sin embargo es necesario que alguien trate de ver las cosas desde un punto de vista más objetivo; porque si no, cualquiera hace lo que quiere y se escuda bajo la noción de “gestos humanitarios”,”tragedia humana”, que no entiendo como les permite vivir consigo mismos. La maldad puede tomar muchas formas.
San Salvador, 31 de octubre de 1998
viernes, 20 de noviembre de 2009
Cama de león
Un apunte de
VTacius
El problema de un estereotipo es que aún no se alcanza a comprender la verdadera función que ha desempeñado en la humanidad desde hace siglos: como todas mis opiniones, ni bueno ni malo: solo me es posible esbozar las que considero unas importantes consideraciones antes de que alguien pueda emitir un juicio más certero.
Para empezar hay que quitarnos las vendas de los ojos, y reconocer que todos seguimos un estereotipo. Todos buscamos una manera más o menos prefabricada a través de la cual expresar nuestra identidad. Considero que las identidades culturales (Propia de cada civilización y que representa la suma de lo colectivo) vienen a ser los primero estereotipos que las personas usaron.
Que después, con la creciente relación que los pueblos han tenido, los estereotipos se fueron ampliando más allá de las diferencias geográficas, y empezaron a estereotiparse otras actividades, tales como la agricultura, (La vida campesina tan aclamado por sencilla en muchos poemas antiguos) o la posición económica (La vida urbana, cuya naturaleza nunca se ha terminado de definir).
No es del todo censurable usar un estereotipo, así como no es censurable usar una plantilla para montar una página web: con la diagramación, diseño y la combinación de colores ya adecuados para alcanzar un aceptable nivel de calidad, podemos ocuparnos de cosas tales como la programación necesaria para que el sitio trascienda a la web 2.0. O el contenido, del cual estos blog son el mejor ejemplo: cualquier profesional en su área puede compartir a otros sus ideas, sin necesidad de haber ampliado sus conocimientos a las esferas de la programación, diseño o diagramación web.
Ese es la importancia de un estereotipo: que nos brinda un recipiente donde podemos depositar nuestras necesidades, para solventarlas en base a un esquema más o menos perfeccionado por otros; y, después de satisfacer esas necesidades, poder trascender más allá del estereotipo hasta alcanzar… lo que se quiera alcanzar.
Vamos a la parte fea de mi pequeña historia. Hoy en día existen estereotipos menos elaborados y más superficiales, que representan los esfuerzos de algunos por promover una falsa globalización: lo que evitaba en gran medida que los estereotipos hayan sido perjudiciales hasta ahora, es que eran miles, y en todos ellos primaba los principios humanistas más fundamentales. Hoy en día aparecen emos, reguetoneros, fresas (las famosas tribus urbanas de las que tanto se burlan en la Frikipedia) y en ningún momento representan un estereoripo viable: muchos de ellos dejarán de serlos en unos cuantos años: cuando el sistema que los creó los reclame para hacerlos parte de la fuerza laboral, deberán dejar esas tontos esquemas de niños tontos para adoptar uno vacío y sin sentido de trascendencia.
Para empezar hay que quitarnos las vendas de los ojos, y reconocer que todos seguimos un estereotipo. Todos buscamos una manera más o menos prefabricada a través de la cual expresar nuestra identidad. Considero que las identidades culturales (Propia de cada civilización y que representa la suma de lo colectivo) vienen a ser los primero estereotipos que las personas usaron.
Que después, con la creciente relación que los pueblos han tenido, los estereotipos se fueron ampliando más allá de las diferencias geográficas, y empezaron a estereotiparse otras actividades, tales como la agricultura, (La vida campesina tan aclamado por sencilla en muchos poemas antiguos) o la posición económica (La vida urbana, cuya naturaleza nunca se ha terminado de definir).
No es del todo censurable usar un estereotipo, así como no es censurable usar una plantilla para montar una página web: con la diagramación, diseño y la combinación de colores ya adecuados para alcanzar un aceptable nivel de calidad, podemos ocuparnos de cosas tales como la programación necesaria para que el sitio trascienda a la web 2.0. O el contenido, del cual estos blog son el mejor ejemplo: cualquier profesional en su área puede compartir a otros sus ideas, sin necesidad de haber ampliado sus conocimientos a las esferas de la programación, diseño o diagramación web.
Ese es la importancia de un estereotipo: que nos brinda un recipiente donde podemos depositar nuestras necesidades, para solventarlas en base a un esquema más o menos perfeccionado por otros; y, después de satisfacer esas necesidades, poder trascender más allá del estereotipo hasta alcanzar… lo que se quiera alcanzar.
Vamos a la parte fea de mi pequeña historia. Hoy en día existen estereotipos menos elaborados y más superficiales, que representan los esfuerzos de algunos por promover una falsa globalización: lo que evitaba en gran medida que los estereotipos hayan sido perjudiciales hasta ahora, es que eran miles, y en todos ellos primaba los principios humanistas más fundamentales. Hoy en día aparecen emos, reguetoneros, fresas (las famosas tribus urbanas de las que tanto se burlan en la Frikipedia) y en ningún momento representan un estereoripo viable: muchos de ellos dejarán de serlos en unos cuantos años: cuando el sistema que los creó los reclame para hacerlos parte de la fuerza laboral, deberán dejar esas tontos esquemas de niños tontos para adoptar uno vacío y sin sentido de trascendencia.
Pensando en los abogados de Marruecos
Un apunte de
VTacius
No soy globafóbico: de hecho considero más o menos plausible la loca idea de una cultura generalizada, aunque difiere abismalmente en los términos bajo los que esta debe formarse.
Para empezar, la globalización cultural que los medios influyentes tanto pregonan, esta supeditada a los oscuros (Mi elección de adjetivos es mala: trabajo en ello) intereses económicos de unos cuantos que pretenden, que al haber una cultura generalizada, sus esfuerzos publicitarios requerirán menos estudios de mercado, pues el mercado tendrá las características que ellos desean.
Sería de más soñado que pudieran implantar una cultura universal que estuviera basada en los más altos principios, donde la dignidad humana… Pero es vano el sueño: recordemos que son los mismos que han manifestado su arte a través de Nickelodeon o Daddy Yankke, así que no me esperaría nada bueno de ellos.
No hay que ser un genio para reconocer que nos encaminamos cada vez más a una cultura general que abarcará todas las geografías posibles: y que dentro de algunas centurias, las barreras que ahora nos separan (etnocentrismo, nacionalismos) van a borrarse irremediablemente.
Ante lo inevitable, repito que lo importante en plantearse en que términos vamos a adoptar un consenso universal: no se trata de imponer una cultura sobre otra, no se trata de imponer costumbres artificiales y estereotipos vanos y superficiales. En un comentario anterior dije que lo hermoso de este mundo era su infinita diversidad; globalización y diversidad no tienen porque ser conceptos divergentes: son en realidad, el objetivo y el esquema de un mismo proceso.
Por partes. Es de todos conocidos los ensayos que circulan en Internet sobre las comparativas entre Borges y Lovecraft. En mi opinión es un claro ejemplo de cómo globalizar la diversidad es el mejor esquema bajo el cual las ideas pueden crearse o renovarse: de que si el providenciano influyó en el Argentinean, o si este solo admiraba a aquel, o está claro; lo cierto es que más allá de eso sus obras presentan ciertas similitudes (Hoy en día se hay juicios de plagios por menos que eso). Estas similitudes demuestran que a pesar de las distancias geográficas y de época, la esencia de nuestra naturaleza parece encontrar los mismos caminos para expresarse, aunque en diferentes formas.
Esto también puede rememorar los ocultistas estudios sobre conocimiento telepático, y se que su sola insinuación me hacen ver como un loco descabellado (prácticamente un honor), o peor aún, como un niño que aún no madura, lo que me causaría gran pesar. Sin embargo no me estoy refiriendo al conocimiento, sino a la esencia del conocimiento y de cómo este es universal: que aunque ahora en día parezca la humanidad parezca una correlación de islas, tenemos que empezarla a ver como un todo que por ahora esta fragmentado.
Pero que con Internet esta buscando la manera de volver a integrarse.
Para empezar, la globalización cultural que los medios influyentes tanto pregonan, esta supeditada a los oscuros (Mi elección de adjetivos es mala: trabajo en ello) intereses económicos de unos cuantos que pretenden, que al haber una cultura generalizada, sus esfuerzos publicitarios requerirán menos estudios de mercado, pues el mercado tendrá las características que ellos desean.
Sería de más soñado que pudieran implantar una cultura universal que estuviera basada en los más altos principios, donde la dignidad humana… Pero es vano el sueño: recordemos que son los mismos que han manifestado su arte a través de Nickelodeon o Daddy Yankke, así que no me esperaría nada bueno de ellos.
No hay que ser un genio para reconocer que nos encaminamos cada vez más a una cultura general que abarcará todas las geografías posibles: y que dentro de algunas centurias, las barreras que ahora nos separan (etnocentrismo, nacionalismos) van a borrarse irremediablemente.
Ante lo inevitable, repito que lo importante en plantearse en que términos vamos a adoptar un consenso universal: no se trata de imponer una cultura sobre otra, no se trata de imponer costumbres artificiales y estereotipos vanos y superficiales. En un comentario anterior dije que lo hermoso de este mundo era su infinita diversidad; globalización y diversidad no tienen porque ser conceptos divergentes: son en realidad, el objetivo y el esquema de un mismo proceso.
Por partes. Es de todos conocidos los ensayos que circulan en Internet sobre las comparativas entre Borges y Lovecraft. En mi opinión es un claro ejemplo de cómo globalizar la diversidad es el mejor esquema bajo el cual las ideas pueden crearse o renovarse: de que si el providenciano influyó en el Argentinean, o si este solo admiraba a aquel, o está claro; lo cierto es que más allá de eso sus obras presentan ciertas similitudes (Hoy en día se hay juicios de plagios por menos que eso). Estas similitudes demuestran que a pesar de las distancias geográficas y de época, la esencia de nuestra naturaleza parece encontrar los mismos caminos para expresarse, aunque en diferentes formas.
Esto también puede rememorar los ocultistas estudios sobre conocimiento telepático, y se que su sola insinuación me hacen ver como un loco descabellado (prácticamente un honor), o peor aún, como un niño que aún no madura, lo que me causaría gran pesar. Sin embargo no me estoy refiriendo al conocimiento, sino a la esencia del conocimiento y de cómo este es universal: que aunque ahora en día parezca la humanidad parezca una correlación de islas, tenemos que empezarla a ver como un todo que por ahora esta fragmentado.
Pero que con Internet esta buscando la manera de volver a integrarse.
Criticando a los vendedores de electrodomésticos de Las Bahamas
Un apunte de
VTacius
El etnocentrismo en la mayor limitación que le encuentro a la integración pacifica de toda la raza humana: no hay mayor error que juzgar a otros desde nuestra posición tomando a esta como la absoluta creación de una verdad indiscutible (Dogmáticamente…)
Es como si un vegetariano evaluara platillos elaborados a base de carne; o como si un diabético fuera el juez de un concurso de repostería: Obviamente la única forma que tiene para evaluar objetivamente estos trabajo es desde otra perspectiva: presentación, creatividad… todo aquello que pudiera entenderse como la abstracción propia de toda obra humana.
Dicho de esta manera es posible calificar la elegancia o la creatividad de los dibujos de un niño de cinco años; los esquemas de un ingeniero industrial o los diagramas preliminares de un diseñador web.
Porque en esencia, toda creación humana obedece a las mismas necesidades –que por otro lado aún no descubro- que se han visto solventadas a través de lo interpretación que hacemos de nuestro ambiente: creo que es la forma más básica de explicar la diversidad cultural, a la vez que la asombrosa correlación de varios elementos.
La religión por ejemplo: todas las culturas empiezan por una religión aunque ninguna (Salvo las contadas excepciones) se haya puesto de acuerdo para crear un sistema de tal naturaleza (Primordialmente, una filosofía primitiva).
Y sin embargo, las diferencias que hallamos en ellas solo obedecen a las diferencias que los ambientes de las distintas culturas les presentaban: que si en un lugar el dios principal usara fuego o relámpagos, dependía de cuenta importancia se le hubiera concedido a lo uno o a los otro en el diario vivir.
Mi mayor critica es para todo aquel que obvia la esencia, y se pone a criticar las vanas superficialidades del asunto. (Como lo único que me suelen decir sobre Amparo – de Amparanoia-: que no es tan fea pero que se hayan mejores bailarinas en un concierto de Reguetón, que dicho sea de paso debe escribirse así de acuerdo a las reglas españolas, y no es por venir a mostrar ínfulas de erudito…). Así el género humano nunca va escapar de la eterna incomprensión a la que confinamos a aquellos que son diferentes a los demás.
Sin embargo, no es necesario cuán importante es la integración de todo en todo, por sobre los regionalismos: cuando me vienen estas ideas a la mente, solo recuerdo muchas de las palabras de Borges, y en general su obra y vida que trataba de trascender más allá de sus argentinidad.
Y es obvio que sus raíces nunca le abandonaran: como siempre, son la parte más influyente en la obra de cualquiera (Y sea la obra que sea): Me atrevo a decir, con el peligro que resulta de hablar de alguien tan erudito, que buscaba su universalidad desde una visión argentina.
Soyapango, 12 de octubre de 1492
Es como si un vegetariano evaluara platillos elaborados a base de carne; o como si un diabético fuera el juez de un concurso de repostería: Obviamente la única forma que tiene para evaluar objetivamente estos trabajo es desde otra perspectiva: presentación, creatividad… todo aquello que pudiera entenderse como la abstracción propia de toda obra humana.
Dicho de esta manera es posible calificar la elegancia o la creatividad de los dibujos de un niño de cinco años; los esquemas de un ingeniero industrial o los diagramas preliminares de un diseñador web.
Porque en esencia, toda creación humana obedece a las mismas necesidades –que por otro lado aún no descubro- que se han visto solventadas a través de lo interpretación que hacemos de nuestro ambiente: creo que es la forma más básica de explicar la diversidad cultural, a la vez que la asombrosa correlación de varios elementos.
La religión por ejemplo: todas las culturas empiezan por una religión aunque ninguna (Salvo las contadas excepciones) se haya puesto de acuerdo para crear un sistema de tal naturaleza (Primordialmente, una filosofía primitiva).
Y sin embargo, las diferencias que hallamos en ellas solo obedecen a las diferencias que los ambientes de las distintas culturas les presentaban: que si en un lugar el dios principal usara fuego o relámpagos, dependía de cuenta importancia se le hubiera concedido a lo uno o a los otro en el diario vivir.
Mi mayor critica es para todo aquel que obvia la esencia, y se pone a criticar las vanas superficialidades del asunto. (Como lo único que me suelen decir sobre Amparo – de Amparanoia-: que no es tan fea pero que se hayan mejores bailarinas en un concierto de Reguetón, que dicho sea de paso debe escribirse así de acuerdo a las reglas españolas, y no es por venir a mostrar ínfulas de erudito…). Así el género humano nunca va escapar de la eterna incomprensión a la que confinamos a aquellos que son diferentes a los demás.
Sin embargo, no es necesario cuán importante es la integración de todo en todo, por sobre los regionalismos: cuando me vienen estas ideas a la mente, solo recuerdo muchas de las palabras de Borges, y en general su obra y vida que trataba de trascender más allá de sus argentinidad.
Y es obvio que sus raíces nunca le abandonaran: como siempre, son la parte más influyente en la obra de cualquiera (Y sea la obra que sea): Me atrevo a decir, con el peligro que resulta de hablar de alguien tan erudito, que buscaba su universalidad desde una visión argentina.
Soyapango, 12 de octubre de 1492
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